Seguridad, prevención y ahorro. Estos tres factores hacen que detectar a tiempo una avería sea clave para cualquier conductor. Muchos fallos mecánicos no aparecen de forma repentina, sino que el vehículo va “avisando” con pequeñas señales que conviene no ignorar. Reconocerlas puede evitar reparaciones costosas y, lo más importante, reducir riesgos en la carretera.
Luces de advertencia en el cuadro de instrumentos
Cuando se enciende un testigo en el salpicadero motor, aceite, frenos o batería el coche está informando de un problema. Aunque algunos avisos no implican una avería grave inmediata, circular durante días con estas luces encendidas puede agravar el fallo.
Ruidos extraños al conducir
Golpeteos, chirridos o zumbidos que antes no existían suelen indicar desgaste o piezas sueltas. Un chirrido al frenar, por ejemplo, puede señalar pastillas gastadas, mientras que un ruido metálico en el motor merece una revisión urgente.
Vibraciones o falta de estabilidad
Si el volante vibra, el coche se desvía al soltarlo o notas inestabilidad al frenar, puede haber problemas en la alineación, suspensión o neumáticos. Estas anomalías afectan directamente al control del vehículo.
Consumo de combustible más alto de lo normal
Un aumento repentino en el gasto de combustible suele estar relacionado con fallos en el sistema de inyección, filtros sucios o sensores defectuosos. Además de encarecer el uso del coche, suele ser un síntoma de que algo no funciona correctamente.
Olores inusuales
Olor a gasolina, a quemado o a aceite dentro del habitáculo nunca debe pasarse por alto. Puede indicar fugas, sobrecalentamiento o problemas eléctricos que requieren atención inmediata.
Dificultad al arrancar
Si el coche tarda en arrancar, especialmente en frío, podría tratarse de una batería en mal estado, un motor de arranque defectuoso o problemas en el sistema de encendido.




