M AUTOMOCIÓN - BANNER MESA DE TRABAJO
Noticia 4 septiembre

Posición correcta al volante: cómo ajustar el asiento, el volante y los retrovisores

Adoptar una posición correcta al volante no es solo una cuestión de comodidad. La distancia respecto a los pedales, la inclinación del respaldo, la altura del reposacabezas y la colocación de los retrovisores influyen directamente en la visibilidad, la capacidad de reacción y el control del vehículo.

Una postura inadecuada puede dificultar el manejo del volante, reducir la fuerza aplicada sobre los pedales y aumentar la fatiga durante los trayectos largos. También puede impedir que elementos de seguridad como el cinturón, el reposacabezas o el airbag actúen de la forma prevista.

Por este motivo, antes de iniciar la marcha conviene dedicar unos minutos a adaptar el puesto de conducción. La DGT recomienda realizar todos los ajustes con el vehículo detenido y siguiendo un orden concreto: asiento, respaldo, reposacabezas, volante, retrovisores y cinturón de seguridad.

 

¿Por qué es importante sentarse correctamente para conducir?

El conductor debe conservar en todo momento la libertad de movimientos, un campo de visión suficiente y la capacidad de controlar el vehículo. El Reglamento General de Circulación establece estas condiciones como obligaciones básicas para garantizar la seguridad del propio conductor, de los ocupantes y del resto de usuarios de la vía.

Una buena postura permite alcanzar los pedales sin estirar completamente las piernas, manejar el volante con los brazos ligeramente flexionados y observar la carretera sin adoptar posiciones forzadas. También ayuda a reducir las molestias en el cuello y la zona lumbar que pueden favorecer la aparición temprana de fatiga.

El puesto de conducción debe ajustarse cada vez que otra persona haya utilizado el coche. Aunque el cambio parezca pequeño, unos centímetros pueden modificar el acceso a los pedales, la visión de los espejos y la distancia respecto al volante.

 

El orden correcto para ajustar el puesto de conducción

Los distintos reglajes están relacionados entre sí. Si se colocan primero los retrovisores y después se modifica el asiento, el campo de visión cambiará y será necesario volver a ajustarlos.

Por eso, lo recomendable es empezar por la distancia y la altura del asiento. Después deben regularse el respaldo, el reposacabezas y el volante. Cuando la postura definitiva ya esté establecida, se colocan los retrovisores y se abrocha correctamente el cinturón.

Todos estos ajustes deben hacerse antes de iniciar la marcha. Modificar el respaldo, el volante o los espejos mientras se conduce obliga a apartar la atención de la carretera y puede provocar una pérdida momentánea de control.

 

Cómo ajustar la distancia del asiento

El primer paso consiste en regular la separación entre el asiento y los pedales. El conductor debe poder pisar completamente el embrague y el freno manteniendo la pierna ligeramente flexionada.

En un coche automático, puede tomarse como referencia el pedal del freno. Al presionarlo hasta el fondo, la rodilla no debería quedar completamente estirada ni excesivamente doblada.

Mantener una ligera flexión permite ejercer fuerza sobre los pedales y conservar un mayor control en una frenada de emergencia. Si el asiento está demasiado retrasado, el conductor tenderá a estirar la punta del pie o a separar la espalda del respaldo. Si está demasiado cerca, las piernas quedarán encogidas y pueden interferir con el volante o el salpicadero.

También debe comprobarse que el muslo descanse sobre la banqueta sin que la parte delantera del asiento presione con fuerza la zona posterior de las rodillas. La postura debe permitir mover los pies entre los pedales con naturalidad.

 

Cómo regular la altura del asiento

Una vez establecida la distancia, se ajusta la altura. El objetivo es obtener una visión frontal completa, observar correctamente el cuadro de instrumentos y mantener suficiente espacio respecto al techo.

La DGT aconseja que los ojos queden aproximadamente a media altura del parabrisas. Esta referencia permite mirar a mayor distancia y conservar una visión amplia de la vía.

El asiento no debe colocarse tan bajo que el capó o el salpicadero dificulten la visibilidad, ni tan alto que la cabeza quede demasiado cerca del techo. También es importante que las piernas dispongan de espacio suficiente y que las rodillas no choquen con el volante.

Cuando el vehículo incorpora regulación de inclinación de la banqueta, esta debe sujetar los muslos de manera uniforme sin ejercer una presión incómoda.

 

Qué inclinación debe tener el respaldo

El respaldo debe mantener la espalda apoyada y permitir manejar el volante sin tener que inclinar el cuerpo hacia delante. Una posición demasiado reclinada aumenta la distancia respecto a los mandos y dificulta los movimientos rápidos.

Como referencia, la DGT recomienda una inclinación ligeramente superior a los 90 grados. Para comprobar la distancia, el conductor puede apoyar la espalda completamente y extender los brazos: las muñecas deberían alcanzar la parte superior del volante sin despegar los hombros del respaldo.

Cuando las manos vuelvan a su posición habitual, los codos quedarán ligeramente flexionados. Esta postura facilita los giros, mantiene los hombros relajados y permite conservar el contacto de la espalda con el asiento.

Un respaldo demasiado vertical también puede provocar tensión e incomodidad. El ajuste correcto debe ofrecer apoyo sin obligar a encorvar la espalda ni adelantar el cuello.

Si el asiento dispone de soporte lumbar, puede regularse hasta rellenar suavemente la curvatura de la zona baja de la espalda. No debe generar una presión excesiva ni empujar el cuerpo hacia delante.

 

Cómo colocar correctamente el reposacabezas

El reposacabezas es un elemento de seguridad y no un simple apoyo destinado a mejorar la comodidad. Su función es limitar el movimiento de la cabeza respecto al tronco cuando se produce un impacto.

El centro del reposacabezas debe coincidir con la parte posterior de la cabeza, aproximadamente a la altura de los ojos. Además, la zona superior del reposacabezas y la parte alta de la cabeza deben quedar alineadas.

No debe colocarse a la altura de la nuca. Si queda demasiado bajo, ofrecerá una protección menor cuando la cabeza se desplace bruscamente hacia atrás.

También conviene reducir todo lo posible la separación entre la cabeza y el reposacabezas sin adoptar una postura forzada. La espalda debe continuar apoyada y la cabeza mantenerse en una posición natural.

Los pasajeros también deben ajustar sus reposacabezas. Aunque se preste más atención al puesto del conductor, este elemento cumple la misma función de protección en el resto de las plazas.

 

Cómo regular la altura y la profundidad del volante

Después de colocar el asiento y el respaldo, debe ajustarse el volante. Muchos vehículos permiten modificar tanto su altura como su profundidad.

El volante debe quedar a una distancia que permita sujetarlo con los codos ligeramente flexionados y un ángulo superior a 90 grados. Las rodillas y los muslos no deben tocarlo al accionar los pedales o realizar una maniobra.

También debe permitir observar completamente el cuadro de instrumentos. El aro no debería ocultar el velocímetro, los testigos ni la información necesaria para conducir.

La altura debe orientar el volante hacia el pecho y no directamente hacia la cara. Así se mantiene una posición más natural de los brazos y se conserva una distancia adecuada respecto al sistema de retención frontal.

No es recomendable conducir pegado al volante. Además de limitar el movimiento de los brazos, esta postura reduce el espacio disponible para reaccionar y puede alterar la interacción con el cinturón y el airbag.

 

Cómo colocar las manos en el volante

Las manos deben situarse de forma simétrica, con los brazos relajados y ligeramente flexionados. La sujeción debe ser firme, pero sin generar tensión en los hombros o los antebrazos.

La DGT aconseja mantener suficiente capacidad de maniobra y evitar llevar los brazos completamente estirados. También recomienda no cruzarlos innecesariamente al girar el volante.

Apoyar una mano permanentemente sobre la palanca de cambios, conducir sujetando solo la zona inferior del aro o mantener un brazo fuera de la ventanilla reduce la capacidad de reacción ante una maniobra inesperada.

Tampoco conviene introducir los pulgares profundamente dentro del aro. Una reacción brusca de la dirección al pasar por un bache o perder adherencia podría transmitir un movimiento repentino a las manos.

 

Cómo ajustar el retrovisor interior

Los retrovisores deben colocarse únicamente después de haber definido la postura del conductor. Si el asiento se mueve más tarde, será necesario regularlos de nuevo.

El retrovisor interior debe quedar centrado con la luneta trasera para ofrecer el campo de visión más amplio posible. El conductor debería poder consultarlo desviando brevemente la mirada, sin tener que inclinar o girar la cabeza.

Si el coche transporta equipaje, este no debe impedir la visión posterior ni quedar colocado de forma que pueda desplazarse durante el trayecto.

En conducción nocturna, puede utilizarse la posición anti deslumbramiento del espejo manual o comprobar que la función automática esté activada cuando el vehículo disponga de ella.

 

Cómo regular los retrovisores exteriores

Los espejos laterales deben abrirse lo suficiente para ampliar el campo de visión y reducir las zonas que quedan fuera del alcance de los retrovisores.

La DGT recomienda orientarlos hasta dejar de ver el lateral del propio vehículo. El objetivo es que un automóvil que adelanta pueda verse primero por el retrovisor interior y aparezca en el lateral cuando deje de ser visible en el central.

Aunque una pequeña referencia de la carrocería puede ayudar a algunos conductores a orientarse, mostrar una parte demasiado grande del coche desperdicia superficie útil del espejo y aumenta el ángulo muerto.

Los retrovisores reducen las zonas sin visibilidad, pero no las eliminan por completo. Antes de desplazarse lateralmente o cambiar de carril, debe comprobarse el entorno y señalizar la maniobra con suficiente antelación.

Además, el Reglamento General de Circulación exige mantener un campo de visión que permita observar correctamente la vía y prohíbe elementos que interfieran en la visibilidad del conductor.

 

Cómo colocar correctamente el cinturón de seguridad

Una vez regulados todos los elementos, debe abrocharse el cinturón antes de comenzar la marcha. La banda diagonal tiene que pasar por la clavícula, entre el cuello y el hombro, mientras que la parte inferior debe quedar apoyada sobre la pelvis.

La cinta no debe estar retorcida, enganchada ni excesivamente holgada. La ropa de abrigo muy gruesa, las pinzas y determinados accesorios pueden impedir que el cinturón quede ceñido y reducir su eficacia.

El respaldo tampoco debe estar excesivamente reclinado. Esta postura puede favorecer que el cuerpo se deslice por debajo de la banda abdominal, fenómeno conocido como efecto submarino.

Colocar una toalla, un cojín o un complemento no homologado sobre el asiento también puede modificar la sujeción y aumentar el riesgo de deslizamiento. La DGT recomienda evitar estos elementos cuando interfieran en el funcionamiento previsto del asiento y el cinturón.

 

Errores frecuentes al sentarse al volante

Uno de los errores más habituales es conducir demasiado lejos de los pedales. Esta postura obliga a estirar las piernas, reduce la fuerza disponible para frenar y hace que el conductor se separe del respaldo.

También es frecuente colocar el asiento demasiado bajo, reclinar excesivamente el respaldo o llevar el volante tan alto que oculte parte del cuadro.

Otro error consiste en utilizar el reposacabezas a la altura del cuello. Para que cumpla su función, debe alinearse con la parte posterior de la cabeza.

Los retrovisores orientados hacia una gran parte de la carrocería también limitan la visión lateral. Deben abrirse hasta cubrir el mayor ángulo posible y permitir una transición visual entre el espejo interior y los exteriores.

Por último, cualquier ajuste realizado durante la conducción supone una distracción. Si la postura resulta incómoda o un espejo se ha movido, lo correcto es detener el vehículo en un lugar seguro antes de modificarlo.

 

La postura también influye en la fatiga

Conducir durante varias horas en una posición forzada puede generar tensión en la espalda, los hombros, el cuello y las piernas. Estas molestias pueden dificultar los movimientos y reducir la concentración.

Una postura equilibrada distribuye mejor el peso, permite manejar los mandos sin esfuerzo excesivo y evita mantener grupos musculares en tensión de manera continuada. La DGT relaciona una correcta colocación al volante con una menor aparición de molestias y fatiga durante la conducción.

Aun con una buena postura, es necesario realizar descansos durante los viajes largos. Detenerse, caminar unos minutos y mover las articulaciones ayuda a recuperar la atención y reducir la rigidez muscular.

 

Comprueba siempre tu posición antes de arrancar

Ajustar correctamente el asiento, el volante y los retrovisores apenas requiere unos minutos, pero puede marcar una diferencia importante en la seguridad y el confort.

Antes de iniciar la marcha, comprueba que puedes pisar los pedales completamente, que mantienes la espalda apoyada, que los brazos quedan ligeramente flexionados y que observas la carretera y los espejos sin adoptar posturas forzadas.

También es importante revisar el funcionamiento de los mecanismos de regulación. Si el asiento no queda fijado, el reposacabezas no se mantiene en su posición o un retrovisor se mueve, el sistema debe revisarse.

En los talleres de M Automoción puedes comprobar el estado de los asientos, los cinturones, los retrovisores y otros elementos relacionados con la seguridad del vehículo. Mantenerlos en buen estado y ajustar correctamente el puesto de conducción ayuda a conservar el control y viajar con mayor comodidad.

También te puede interesar