Wangiri. Suena exótico, ¿verdad? Es una palabra japonesa que significa literalmente «llamada y corte». Y describe a la perfección una de las estafas telefónicas más extendidas hoy en España.
Funciona así: recibes una llamada perdida de un número extranjero que apenas suena uno o dos tonos. No te da tiempo a descolgar. La curiosidad te pica y devuelves la llamada para ver quién era. Ahí está la trampa. Esos números están vinculados a tarifas internacionales de coste muy elevado, y cada segundo al teléfono se traduce en euros que aparecerán, sin avisar, en tu próxima factura.
Tres reglas para no caer:
No devuelvas llamadas de números extranjeros que no esperabas.
Desconfía de prefijos como +258, +252, +213, +216 o +220.
Si dudas, busca el número en Google antes de marcar.
Una llamada perdida puede salirte muy cara. Y la mejor defensa, como casi siempre, es la duda razonable.




